La experiencia en las Eolias

Islas Eolias

Siete islas espléndidas por explorar

La experiencia en las Eolias

Siete islas espléndidas por explorar

El archipiélago de las Eolias está formado por siete islas (Alicudi, Filicudi, Lipari, Panarea, Salina, Stromboli y Vulcano) repartidas en un arco de unos 90 km frente a la costa nororiental de Sicilia. Todas de origen volcánico, deben a sus volcanes y a su mar cristalino la variedad de sus paisajes. Alicudi y Filicudi son las más antiguas, con cerca de un millón de años; las más jóvenes, con unos cien mil años, son Vulcano y Stromboli, ambas todavía activas. Las Eolias son la antigua Eolia, morada mítica de Eolo, dios de los vientos, de Hefesto, dios del fuego, y de los cíclopes.

Lipari

Lipari es la más grande de las Islas Eolias y quizá la que mejor equilibra paisaje, diversión y comodidad. Parece una pequeña ciudad: playas salvajes y vírgenes, pero también arte, cultura y vida nocturna. La bahía de Marina Corta está llena de bares y restaurantes típicos, a menudo con música en directo.

La isla se recorre fácilmente en coche o en moto, pero para vivir de verdad su ritmo te recomendamos la bicicleta. Como todas las Eolias, es volcánica: costas altas y escarpadas, cuevas, farallones y rocas de lava. No te pierdas los miradores de Monte Sant’Angelo, Monte Chirica y Monte Mazzacaruso.

Lipari está separada de Vulcano por un estrecho de una media milla de ancho, las Bocche di Vulcano.

Panarea

Panarea es la más pequeña de las Islas Eolias y una de las más queridas: una joya natural que ha cautivado a artistas, escritores y diseñadores y que, en verano, es la isla más de moda del archipiélago.

Ofrece la combinación perfecta de naturaleza virgen, cultura y vida nocturna. Es una isla para disfrutar en velero, aprovechando al máximo su costa, sus calas y su mar cristalino.

Vulcano

Vulcano es la isla eolia más cercana a Sicilia. Formada por cuatro volcanes (Lentia, Piano, Vulcanello y la Fossa), con unos 21 km² es la tercera isla más grande del archipiélago.

Junto con Stromboli, es uno de los lugares más fascinantes para ver de cerca la actividad volcánica: el Gran Cratere della Fossa es el único cráter todavía activo, y la subida hasta su borde es inolvidable. La actividad volcánica ha regalado a la isla un mar y unas playas preciosos, empezando por la famosa playa de arena negra, las Sabbie Nere.

Aquí el ser humano y la naturaleza conviven en equilibrio desde hace siglos, y todavía puedes disfrutar de las aguas termales y los baños de barro sulfuroso en un entorno auténtico.

Stromboli

Stromboli es la más extraordinaria de las Islas Eolias. Los antiguos la llamaban Strongyle, «la redonda», por su forma casi perfectamente circular. Su volcán, de unos 920 metros de altura, es uno de los pocos del mundo en actividad casi continua; por eso, en la Antigüedad, la isla era conocida como el Faro del Tirreno.

La lava baja hasta el mar por la Sciara del Fuoco, un espectáculo para contemplar de noche desde la cubierta de un catamarán. Los núcleos habitados son pocos y pequeños, desde el pueblo de Stromboli hasta la diminuta aldea de Ginostra.

La isla se hizo famosa en todo el mundo con la película que Roberto Rossellini rodó con Ingrid Bergman a finales de los años cuarenta. A cerca de una milla de la costa se alza Strombolicchio, una roca de 56 metros coronada por un faro que sigue en funcionamiento.

Salina

Salina es la segunda isla más grande de las Eolias, después de Lipari, y está dividida en tres municipios: Malfa, Leni y Santa Marina.

Los antiguos la llamaban Didyme, «la gemela», por los dos grandes conos volcánicos ya extinguidos que la forman: el Monte Fossa delle Felci (962 m) y el Monte dei Porri (860 m). Su nombre actual procede de un pequeño lago del que antiguamente se extraía sal.

La mitad de la isla es reserva natural, y eso convierte a Salina en la más verde de las Eolias, con senderos y vistas preciosos. Es famosa por la Malvasia delle Lipari, un vino dulce de postre, y por sus alcaparras: la combinación justa de naturaleza, relax y vida social.

Alicudi

Alicudi es la más occidental de las Islas Eolias: pequeña, habitada solo en su vertiente oriental y sin carreteras para coches.

Es maravillosa para descubrirla en barco, entre aguas cristalinas y acantilados altos y escarpados. Perfecta para quien busca relax total, silencio y un contacto directo con la naturaleza.

Filicudi

Conocida en la Antigüedad como Phoenicodes por los helechos que la cubren, Filicudi es una isla tranquila formada por un grupo de antiguos cráteres. Desde el más alto, la Fossa delle Felci (773 m), se disfruta de una vista magnífica de todo el archipiélago.

Al sur, el promontorio de Capo Graziano conserva los restos de un poblado de la Edad del Bronce. Para los aficionados al buceo, las aguas frente al cabo esconden un importante yacimiento arqueológico submarino con pecios de naves antiguas.

En la vertiente noroeste se abre la Grotta del Bue Marino, una de las cuevas marinas más grandes de las Eolias. Como Alicudi, Filicudi ofrece días de silencio y naturaleza virgen.

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